La traducción imposible

 

Siempre he admirado a los guionistas (del medio que sea), novelistas y poetas que introducen en sus textos y diálogos juegos de palabras que le añaden una capa más a la más superficial, un significado “oculto”, algo en que pensar, elementos introducidos mediante distintos recursos que siempre viene bien explorar en una segunda lectura (o en la misma). Ésa es una de las razones por las que me gusta más la versión original que la traducida/adaptada y la disfruto siempre que mis conocimientos me dan para ello.

En la mayoría de los trabajos que disfrutamos en España traducidos (también doblados pero, como dije el otro día, el doblaje es la interpretación de una traducción y no tiene “culpa” de las limitaciones de la misma, aunque sí otros problemas diferentes), tampoco hay mucho de que quejarse, pero siempre hay momentos, líneas, frases, que tienen doble significado, que juegan con las palabras o que, apoyándose en las propias palabras (su fonética, su escritura, su significado, etc.), crea un chiste o una frase de distinto significado. Y hay muchas veces que esos “chistes”, no se pueden traducir de ningún modo. Es imposible. Cuando se hace el paso del inglés al español, normalmente la estructura de las frases y palabras es tan diferente que es imposible hacerlo. Algunos optan por crear su propio juego de palabras y otros por traducir el juego de palabras original aunque pierda su sentido. Lo segundo lo considero de traductores poco imaginativos o menos competentes, o, en ciertas ocasiones, de gente que se ha encontrado con algo que tiene que traducir pero no puede, de ningún modo, adaptarlo al idioma requerido. Y es que lo primero no siempre es fácil y, por éso, cuando no puedes hacer más que lo segundo, por más que lo intentes, lo que consigues, aunque no quieras, es perder parte del significado con la traducción, y éso es lo que hace el trabajo resultante algo inferior al original.

Os voy a poner un ejemplo de algo casi imposible de traducir sin perder el significado (si se os ocurre una traducción posible para el juego de palabras, molaría y, además, apoyaría mi razonamiento :P ) y en el que se optó por traducir literalmente. Si os fijáis, en la edición española, el diálogo no tiene el más mínimo sentido. La imagen corresponde a las tres últimas viñetas del número 3 de Planetary (un cómic escrito por Warren Ellis y dibujado por John Cassaday que, ya que estamos, recomiendo encarecidamente):


Y, ahora, os pongo la versión original. Los que sepan inglés (y no mucho precisamente), después de leer la versión traducida ya se habrán dado cuenta de dónde estaba el tema, pero igualmente os dejo la captura de las mismas tres viñetas para que se vea que, en el original, tiene algún sentido, cosa que no ocurre en la versión traducida (sí, esta era muy difícil, pero alguna cosa tiene que haber por ahí…):

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